Ragú de Involtini

El almuerzo del domingo, ese momento sagrado en todas las casa de tradiciones italianas, donde grandes platos de comidas van y vienen. La mía no es la excepción y, por lo general, la pasta suele ser la protagonista de día.  Por supuesto, la preparación de la salsa es lo más fundamental. Mi favorita es la salsa ragú. 

El ragú, es una salsa que se hace con carne. Ya sea cualquier carne  avícola o vacuna; salchichas, costillas, ozzobucco, y hasta pescado. La magia de este tipo de salsa, es que la carne le da un sabor más fuerte y sólido, también una textura más espesa y un color rojo oscuro muy apetecible.  Para esta ocasión preparé unos involtinis de carne de res con espaguetis y queso pecorino, para acentuar, todavía más el sabor fuerte de este plato. 

Ingredientes:

Involtinis:

– 5 Bistecks de res

– Manojo de perejil liso fresco 

– 7 Dientes de ajo

– sal / pimienta

– Palillos

Salsa:

– 2 Dientes de Ajo

– 1 Lata de tomate pelados 

– Aceite de Oliva

– 1 Zanahoria

– 1 Apio España

– 1 Zanahoria

– Vino Blanco (opcional) 

– Sal / pimienta

Preparación Involtinis: 

Salpimentar los bistecks, colocar el ajo troceado en brunoise, lavar y secar las hojas de perejil (no usar los tallos porque dejan amarga la preparación), poner el perejil a lo largo de la carne y luego enrollarlo cuidando que no se salga el relleno. Usar los palillos para sujetar la carne y evitar que se desarme durante la cocción. 

Preparación Salsa:

Cortar el ajo, la cebolla, la zanahoria y el apio españa, poner a cocinara en una olla previamente caliente con aceite de oliva (Esta mezcla de vegetales corresponde al fondo de cocción típico italiano). Esperar a que doren los vegetales y luego agregar los involtinis y sofreírlos por todos los lados, para evitar que queden crudos. (Una variante de esta receta, es añadir vino blanco).  Una vez dorados y cocida la carne, se agregan los tomates licuados. Se salpimienta la salsa y se deja cocinar a fuego lento durante, al menos 2 horas. Y este último, es el secreto.

Por último, hervir la pasta. Y, una vez lista emplatar y agregar queso pecorino. 

¡Buen provecho!

Bizcocho French

Los desayunos siempre han sido de mis horas de comida preferidas, sobretodo los fines de semana cuando puedo aprovechar toda la mañana y hacer algo diferente. Las tostadas francesas, son una excelente opción para salir de la rutina de los sandwiches, arepas, empanadas que usualmente desayunamos.

Originalmente, las tostadas francesas, como su nombre lo indica, se hacen con rebanadas de pan pero, esta vez, decidí hacerlas más esponjosas y compré un un bizcocho de vainilla, lo cual resultó ser una excelente decisión. Que me perdonen los franceses, pero de esta forma, la textura y el sabor es superior.

Ingredientes:

– 1 Bizcocho de vainilla (Puede ser comprado en cualquier panadería o pastelería)

– 4 huevos enteros

– 1 yema

– 1/2 Taza de leche

– Ralladura de nuez moscada

– Ralladura de naranja

– Vainilla 

Preparación:

En un recipiente colocar los huevos, la leche, la ralladura de naranja y nuez moscada y la vainilla. Mezclar hasta que esté homogénea. Poner a remojar los cortes de bizcocho de cada lado, para que se impregnen de la mezcla. Escurrir un poco y en una sartén o plancha, previamente calentada con mantequilla, dorarlos durante 2 minutos de cada lado.

Luego espolvorearlos con azúcar impalpable y untar con mermelada, para esta receta, elegí una de durazno, ya que le da el dulzor necesario a las tostadas. 

¡Listo, un desayuno o merienda digna de la realeza!

Bruschetta con pimentones asados y prosciutto crudo

Me gusta hablar de la versatilidad de la comida. Una receta puede tener innumerables versiones. Por ejemplo las bruschettas, ese aperitivo sencillo pero delicioso que antecede al plato principal en los almuerzos, pero también funciona como una cena ligera o simplemente para agasajar invitados en una reunión. Ellas solas pueden ser protagonistas de una mesa. 

Las bruschettas adquieren su nombre porque el pan, su ingrediente principal, debe estar tostado y crujiente, como a punto de quemarse. Para que tenga este efecto, se puede meter al horno o usar una parrilla o plancha de cocina.  Este plato, tiene una receta base, siempre será elegir un buen pan, puede ser campesino, gallego, baguette, pan toscano (evitar usar pan de miga o pan cuadrado). Los ideales son panes rústicos. 

Sobre el tope, puede variar desde tomates y quesos hasta champiñones o salmón; pero esta vez decidí preparar unos pimentones asados con cebollas, sobre una cama de jamón serrano. 

Ingredientes:

– Pan campesino

– 2 Pimentones medianos rojos/verdes

– 1 Cebolla

– Semillas de peperoncino

– Aceite de Olviva

– 1 Ajo

– Sal / Pimienta

Preparación:

Rebanar los pimentones en julianas no tan delgadas, también hacer julianas de cebolla. Calentar una sartén con aceite de oliva, un ajo picado en brunoise (cuadritos). Una vez caliente, se añaden los pimentos y cebollas troceadas; se agregan las semillas de peperoncino, toque de sal y pimienta. Se debe tapaar unos minutos para que el vegetal se cocine, luego de unos 5 minutos se destapara paraque se pongan crujientes y dorados. 

Para finalizar se tuesta el pan, ya sea en parrilla, plancha u horno, se colocan unas rebanadas de proscuitto crudo y sobre ella un poco de los pimentones asados. 

¡Sencillo y sabroso! 

100 años de Julia Child

La mujer que llevó a las casas todas las recetas y técnicas que para esa época se creían imposibles hacer en el hogar. La mujer que superó el machismo culinario de su época donde los mejores chef eran hombres. Y nos hizo saber que todas podemos cocinar majares en nuestra propia cocina.  

Gracias, querida y admirada Julia.

(Al hacer click en la imágen encontrarán un link para descargar el PDF de su mayor obra) 

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Panquecas con canela

De la invasión norteamericana en la televisión y de haber pasado tanto tiempo mirándola, uno se queda prendado de sus costumbres.  Desayunar panquecas es una de ellas. Confieso que nunca he usado esas mezclas preparadas para panquecas, pero sí he tenido varios intentos fallidos hasta lograr la consistencia y el color perfecto de estas delicias. 

Es agradable levantarme los sábados, tras descansar de la semana y de los desayunos apurados, y consentirse con este plato. Una de las cosas que más me gusta de las panquecas, es que son totalmente flexibles. Me refiero a que se puede jugar con su preparación y llenar la masa de sorpresas al paladar. Colocarle chocolate, frutas, frutos secos, hace esta experiencia más especial. 

En esta receta, decidí agregarle canela en polvo. Disfruto del sabor fuerte y fresco de esta especia, me gusta sentir cómo impregna la preparación y en combinación con la miel hacen una dupla inigualable entre dulce y áspero. 

La receta es bastante simple y va así:

Masa:

– 5 Huevos

– 3 Cucharadas rebozadas de harina

– 1/2 taza de leche fría

– 1 Cucharada de Azúcar

– 1 cucharadita de vainilla

– 1 cucharadita de canela en polvo

Tip: sabrás que la masa está corrrecta porque tendrá burbujas de aire. Y, debe tener una consistencia espesa.

Para la cocción, colocar una sartén pequeña o plancha a calentar, una vez bastante caliente,  con una servilleta repartir un poco de mantequilla sobre la fuente. No recomiendo poner la mantequilla directamente porque ésta tiende a quemarse rápido. 

Una vez terminadas, acompañar con miel, mermeladas de frutas y mantequilla. ¡Buen provecho! 

Gnoquis de la Nonna

Indiscutiblemente, este es uno de mis platos favoritos, lo es por muchas razones. Su exquisito y sencillo sabor a papas bañadas con salsa ya es lo suficientemente atractivo como para estar en la lista; pero, lo que me une a los gnoquis, es un recuerdo infantil. Recuerdo a mi abuela, en uno de sus tantos viajes a mi casa en Venezuela, sentada en la mesa de la cocina amasando las papas con la harina, me recuerdo sentada a su lado intentando imitarla con mayor torpeza. Verme llena de harina, haciendo “culebritas” de masa, como yo las llamaba, me parecía un juego grandioso que luego imitaba con plastilina mientras hacía un programa de TV imaginario en mi cocina. Y allí, a la corta de, quizás, 5 o 6 años, supe que quería cocinar siempre.

Años más tarde, cuando acercarme al agua hirviendo no estaba prohibido, hice mi primer plato de gnoquis, que para mi sorpresa y la de mis comensales, “quedaron de restaurante”. Entrecomillo porque es una cita textual de mamá. Poco a poco he ido añadiéndole mi personalidad a la receta hasta lograrla a la perfección. Y he perdido el miedo y la incertidumbre que causa el “¿lograrán flotar los gnoquis?”

Masa:

1 kg. de papas

Harina de trigo

Sal al gusto

Queso Parmesano / Pecorino

1 Huevo (opcional)

Salsa:

 Ajo

Aceite de Oliva

Tomates pelados

Albahaca

 Sal

 Pimienta

Preparación:

Para la masa, se debe preparar un puré, (hervir papas y aplastarlas) sin añadir leche ni mantequilla. Dejar que el puré enfríe, luego añadir harina poco a poco hasta formar una masa. A esa masa, añadir queso parmesano o pecorino, según el gusto de cada quién , sal y un huevo. Seguir amasando y sumándole harina hasta formar una masa homogénea, sin grumos. Envolver en un papel plástico y poner en la nevera unos minutos.

Sacar del frío, enharinar de nuevo y comenzar a separar la masa en trozos para realizar los gnoquis. Se estiran y luego se cortan en cubos desiguales. Cada región de Italia hace los gnoquis de formas diferentes, unos son circulares, otros con rizos; pero, en la región de mi abuela y mi mamá (Abruzzo) son lisos, y así aprendí a hacerlos yo.

(Con el tamaño se debe ser cuidadoso pues durante la cocción tienden a crecer el doble de su tamaño)

La salsa es sencilla. Colocar 2 ajos pelados y picados en aceite de oliva caliente, poner los tomates licuados en la olla. Cocinar en fuego alto hasta el primer hervor y luego bajar la temperatura. El secreto de la salsa es cocinar a fuego muy bajo para que quede espesa, del rojo indicado y sin la acidez del tomate. Para continuar con la salsa, se condimenta con sal, pimienta y albahaca fresca.

Una vez lista la salsa, se pone a hervir el agua para los gnoquis, se ponen en cocción hasta que suban a la superficie de la olla y así se sabe que están listos.

Pensarían que allí acaba todo, pero, otro secreto, y este es aplicable a todas las pastas, una vez colados los gnoquis, se pone parte de la salsa en un sartén junto con la pasta y se deja sofreír un poco. Esto ayudará a que se absorba en sabor de la salsa. Por último se espolvorea queso, parmesano o pecorino.