La ruta de las huellas del té

Dan las 6 de la tarde en Londres y las teteras empiezan a anunciar que el agua está hervida para el té. O, al otro del Pacífico, la porcelana se llena de infusiones puras para dar continuidad a la ceremonia de los antepasados chinos, japoneses o hindúes. No hay que tomar un avión si se está al norte de América Latina para degustar una taza de té. Caracas brinda distintas formas de sorber el preciado líquido de la Camellia sinensis.

Una naciente tendencia acerca a los caraqueños a la costumbre de beber  en sus distintas variedades. La búsqueda de las personas por estar cada vez más saludables ha llevado al té a formar parte de las bebidas cotidianas, dados sus múltiples beneficios sobre el cuerpo humano y el mantenimiento de la plena juventud ha devenido en la globalización de esta bebida.

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La ruta del té comienza en Casa Té, el acogedor negocio de los hermanos Gian Paolo y Mauricio Pennacchio, quienes estudiando en Canadá conocieron tiendas que surtían té de múltiples sabores y al regresar a Venezuela, entusiasmados con la idea, empezaron a distribuir té a restaurantes para que un año después, el negocio en físico fuese una realidad.

Visitar Casa Té es disfrutar de manera moderna una taza de té, bien sea frío o caliente. En su haber tienen 130 variedades y próximamente 150, divididas en categorías (herbal, chai, rooibos, mate, verde, blanco, oolong). Además de té puro, le dan al comensal la opción de probar sus blends, de los cuales 25 son mezclas propias; Niagara Pesca, frutas Mixtas, Roque colada, Salto Angel mixt, Amazonas, Piña Colada Miranda, son algunas de ellas. Un mecanismo casi a la carta, permite a los clientes hacer sus propias combinaciones y crear nuevos sabores. Nada es al azar en Casa Té, los té se endulzan con agave o rock candy que es un azúcar sin refinar, mucho más saludable que endulzantes artificiales.

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En su versión más tradicional, Casa Té trae a la mesa caraqueña los blooms chinos, que no son más que flores deshidratas envueltas en té, dando forma de saquito, son hechos a mano y se colocan dentro de una tetera con agua caliente, y a medida que la flor florece, esparce el sabor del té. Un momento bastante mágico si se mira con cuidado. Otro producto reflejo de la tradición japonesa del té y de los más vendidos, es el Matcha, té verde en polvo, que al batirse con un espiral de bamboo se forma una pasta verde que puede ser utilizada para hacer postres.

Una versión más conservadora de cada ceremonia del té, caracteriza la segunda parada de esta ruta. La atracción que se siente por Caracas Tea & Co no es proporcional a su tamaño. Este pequeño local recibe a sus clientes con los 4 conceptos del té en la ceremonia japonesa: Respeto, armonía pureza y tranquilidad y, es justamente eso, lo que refleja el ambiente de esta tienda.

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Caracas Tea & Company, es, sino la única tienda de té atendida por sommeliers de té. Adriana Moreno y Miriam Gómez se conocieron en Rosario, Argentina mientras ambas estudiaban enEscuela Argentina del Té, academia respaldada por la American Master Tea Asociation. Es por eso que este es el lugar ideal si usted se está iniciando en el mundo de la infusión. Estas jóvenes se encargan de dar una experiencia educativa y didáctica a quienes las visitan. Avalando su trabajo bajo la premisa de que tomar té es una forma de vida.

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Los 4 tipos de té que hay en el mundo se encuentran aquí, confeccionados también, en 40 variedades de blends. Y pueden degustar servidos de forma tradicional en vajillas hechas a mano, traídas algunas desde Corea, otras de China o Japón. No sólo lo que se consume en la tienda expresa un respeto por esta milenaria bebida, sino la construcción de la misma dividida en dos áreas, la parte arriba semejando un ambiente inglés y la de abajo oriental, buscan representar los puntos importantes de lo que ha sido el té en el mundo.

En su misión por educar a los capitalinos, Caracas Tea & Co, ofrece catas, cursos y degustaciones, para que el té deje de verse como una bebida medicinal y empiece a adentrarse en la cotidianidad.

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Los últimos pasos de la ruta se posan en un salón de té tropical, como lo describe su dueño, David Hernández. Este museólogo graduado en Londres, gracias a haber cursado una materia llamada Cultura del Té, nace el gusto por la bebida que ya tenía como consumo propio. Llega a Caracas y abre Coco Tea and Wine. Sin formalismos o reglas, este sitio ofrece una merienda fantástica al mejor estilo de Alicia en el País de las Maravillas acompañada, por su puesto de una taza de té.

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La tarde en Coco comienza con una cata olfativa de té para que el comensal escoja el que desee sorber, posterior, de boca del propietario conocedor, se narra una inducción sobre el té, para después ser agasajado en la mesa de la merienda que contiene infinitos canapés dulces y salados. La experiencia multisensorial que se vive en Coco Tea and Wine es el resultado del cuidado excesivo de la estética y los detalles de quien preside la comida.

La colección de más de 1500 tazas que posee David Hernández, cada una con una historia particular que contar, algunas regaladas por personajes famosos como Miguel Bosé, otras adquiridas en subastas de Christie’s (de cuando David vivía en Inglaterra) son la vajilla que usará al sentarse en las mesas de este recinto.

Fotografía: Rafael Hernández 

@Casa_te

@CaracasTeaCo

@cocoteaandwine

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  1. Pingback: La taza de té perfecta | Postales Gourmet

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